sábado, 25 de octubre de 2008

Aviles. Destino confidencial


Esta es una propuesta para sumergirse en Avilés para conocer, disfrutar, perderse... Apuntar las sugerencias desde que ponemos el pie fuera de la cama, hasta que nos metemos de nuevo en ella. Sin considerara una dependencia publicitaria, a modo de consejo amigo. Sólo para quienes pasen por ese lugar que tan bien conoces y del que querrías mostrar como buen anfitrión su cara más auténtica y una experiencia que permita que recuerdes estas líneas, a quien llegue hasta aquí dedico el 1er. destino escogido: Avilés.

Tras salir del hotel (mis sugerencias: NH Palacio de Ferrera, Silken Villa de Avilés, El Magistral o Don Pedro) y dependiendo del día (miércoles día de plaza) puedes confirmar algún evento o programa especial en la Oficinas de Turismo. 

El desayuno en la Plaza del Ayuntamiento. Recorrer el núcleo de lo que fue la primera villa medieval del cantábrico (calles de La Ferrería, El Sol, La Fruta, San Bernabé), a la sombra del pujante puerto asturiano que servía a La Corte en Oviedo y conectaba con La Meseta, junto con al trajín de los peregrinos de paso hacia Santiago de Compostela (calle Rivero). Localizar los curiosos Caños de San Francisco y subir la calle Galiana, mientras nos sigue asombrando la abundancia de los soportales. Una vez en lo alto de la calle de esta calle que daba salida hacia el sur vía Grado-Belmonte-Somiedo (Calzada romana de La Mesa) alcanzamos la plaza del Carbayedo (carbayo=roble), donde se celebraban hasta hace poco importantes ferias de ganado. Desde aquí es facil acceder al Parque de La Marquesa, un tranquilo paseo por este amplio espacio verde antaño parque privado, donde se halla un coqueto jardín francés, digno lugar de descanso del paseo que nos habrá llevado unas 2h. Salimos de él por la calle de Rivero y giramos a la izquierda para recorrer los pasos de peregrinos y comerciantes que llegaban desde Oviedo, descubrimos los Caños y nos plantamos de nuevo en la Plaza del Ayuntamiento (El Parche).

Empieza a ser hora de pensar en la comida, las sugerencias en función de gustos y el momento: Casa Tataguya, Casa Lin, Jose's, Sabores (repasa los links, o mejor, pregunta a cualquier avilesin@ en mitad de la calle, y decide). No te cortes y solicita especialidades o sugerencias al camarero. Después de la comida nada como conocer alguna de las referencias locales (la iglesia vieja de Sabugo en el antiguo barrio de pescadores, la de San Nicolás en la calle Cuba o la de Sto. Tomás en la calle San Franacisco), salas de exposiciones (Casa de Cultura, Archivo histórico, Cajastur o sala Amaga).

Asomar al paseo de la Ría supone acerarse al pasado y futuro de esta Villa que nació y creció gracias al mar, y hoy proyecta sus anhelos sobre una pujante Rula, un incipiente puerto deportivo y el probable Centro Niemeyer. Para la noche, una copa por el caso histórico (Maruxa, El Portón, La Reserva...) o Sabugo (La Araña, Café Cantante...) puede ser el colofón, o preámbulo, a la cena de una jornada bien aprovechada, antes de irnos a la cama.

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Imágenes: Panoramio Picasaweb y Flickr
Haberse criado en Avilés lleva a abjurar de la política, y darle a la reflexión por libre, tal vez por ello abunden los blogs locales.
Oficina de Turismo T. 985544325