lunes, 23 de marzo de 2009

Necroturismo. Pasen y vean.


Sí ya sé que debería mentar la Semana Santa, es lo que toca. Pero a quien guste ir contracorriente, ilusionen las sorpresas y valore sugerencias no convencionales, propongo descubrir un  turismo cultural vinculado al hecho religiosos sin el agobio, pasos, cirios, ni capirotes de estos días.

Para mi, posee el mismo punto de folklore (sin entrar en su respetable carga espiritual) los pasos de Zamora, las penas de Triana o el baile de sanjuaninos en Avilés, que el hajj musulmán. Sin embargo, y entrando en harina, el denominado turismo religioso en Asturias no se limita a la Semana Santa, el día de Difuntos o la visita a Covadonga.

Revivir la muerte de Jesús o visitar la tumba de Santiago, constituyen ejemplos de cómo la muerte guía nuestros pasos también en vacaciones. Y la obligación de restar tiempo de trabajo, y dedicarlo a celebraciones religiosas, es lo que tiene: acabamos deseando las vacaciones con la misma entrega y devoción que el día de la comunidad autónoma, la semana blanca o la fiesta del trabajo. Luego, el emplear esos momentos a pasear por la Senda costera, practicar unos lances en el Narcea, participar en un vía crucis o ser cofrade en la procesión, será una decisión personal.

Algun@s sabrán apreciar el valor e interés de redescubrir: el fenómeno que nos diferencia del resto de especies, un espacio de arte, retazos de historia, la introspección o un mirador natural como es... un cementerio. Cualquiera de estas razones nos llevarán a deambular interpretando la necrópolis: personajes ilustres, sagas familiares, arte funerario, simbología, epitafios, sentimientos, ideologías, creencias... ¡causa del fallecimiento!

En Asturias merecen especial interés y nuestro tiempo (ya en vida) los cementerios de: Avilés (La Carriona), Oviedo (San Esteban de las Cruces), Luarca (La Atalaya) y Pendueles (Llanes). Cada uno posee sus propias razones para una visita intensa, donde hallar sorpresas, emociones y admiración.

Y aunque podía ser de otro modo, aviso, la atención a este recurso cultural está... descuidada: deconchados, cristales rotos, materiales de obra, pilas de coronas florales, maleza, envases de plástico... por no hablar del gusto decorativo de algunos vivos. Porque con honrosas excepciones, el día de difuntos y funerales, ninguna autoridad dedica apenas recursos a proteger y atender adecuadamente estos minúsculos espacios. Llegando a situaciones de abandono (como la joya de Colombres) que deberían estar penadas, si no fuera porque no hay cementerios declarados Bien de Interés Cultural -BIC- (excepto los enterramientos de Monte Aréo-Carreño, la capilla de los Alas-Avilés o el mausoleo de Fernando Valdés-Salas) y por tanto, nichos, tumbas, panteones o hipogeos son de propiedad y responsabilidad privada.

Otros lugares funerarios de interés y visitables son los dólmenes (Sta. Cruz-Cangues o Merillés-Tineo), yacimientos arqueológicos y enterramientos medievales (hasta finales del XVIII se enterraba dentro de las iglesias). Entre otros templos se destaca y resulta accesible:
  • La Catedral de San Salvador (Oviedo), donde se hallan: lápidas, sarcófagos y sepulcros en el claustro y ábside, el Panteón Real (otras tumbas de reyes asturianos están en Covadonga), la Cámara Santa que alberga la Cripta de Sta. Leocadia mártir, y la Capilla de S. Miguel con el Arca Santa (reliquias del Sto. Sudario) y cruces la Victoria y los Ángeles.
Aún no estando integrados en la vida cotidiana (como los protestantes) o ser famosos (París, Génova, Viena...), nadie debería desdeñar los cementerios, como importante recurso cultural y artístico que son. Algo ya tanteado por el ayuntamiento de Avilés para integrarlo en la oferta turística local, si bien nuestros vecinos santanderinos llevan la tarea adelantada (inventario, catalogación, restauración y servicio de vistas), e incluso el patrimonio judío saguntino incorpora esta posibilidad.

Rendir algún tipo de homenaje a los muertos es tan antiguo como la historia, y en el caso de caídos en batalla se prima. Los cementerio de Oviedo y Gijón dedican un espacio a los muertos republicanos, pues los vencedores militares ya incluyeron honores y privilegios a los suyos en iglesias y cementerios, incluso en el musulmán de Barcia-Luarca. Sencillos epitafios en otros lugares como Valdedios-Villaviciosa o Pozo Funeres-Mieres, velan hoy para recordar a las personas que se intentó borrar de la historia del modo más cruel: con silencio y olvido.

También descubrir el reposo final de personas admiradas, como el imponente mausoleo de Concha Heres (Grado), las espléndidas vistas de Severo Ochoa y Carmen Cobián (Luarca), la sencillez de la tumba de Rosario Acuña (Gijón) o la azarosa del marqués Pedro Pidal (Cangues), son algunos de los motivos del interés a quienes se libren de prejuicios.
  • El horario apertura/acceso a cemeterios suele ser de 10 a 19h. estando generalmente sin cerrojo.
  • Compostura y respeto por el lugar son normas obligadas.