viernes, 6 de noviembre de 2009

Turismo místico: realidad y ficción


Turismo espiritual, religioso, esotérico, iniciatico, místico.... mucho son los calificativos para las razones que mueven a piadosos, devotos e idealistas, y guían sus pasos en viajes movidos por la fe, esoterismo o personales creencias religiosas. Palmeros, romeros o peregrinos ya cristianos, o budistas y musulmanes en otras latitudes, viajan siguiendo ancestrales sendas espirituales hacia lugares "especiales".

Que el turismo místico mueve montañas... de viajeros, a lo largo y ancho de la historia y el planeta, está fuera de toda duda. Y donde hay movimiento, necesidad, demanda: hay oferta.

Las causas de esta demanda son muy variadas, van desde el interés cultural por obras de arte, construcciones, lugares históricos, liturgias... en las que el hecho religioso es el motor creador, hasta la comunión con una fe que señala ciertos preceptos doctrinales en materia de lugares sagrados, pasando por una mística libre que busca el contacto con inspiradoras fuentes de energía o puertas dimensionales. Y no cabe duda que lugares como El Vaticano, Jerusalén, La Meca, Jevrón, Santiago de Compostela, Mont Sant Michel, Wat Rong Khun o las tenidas solsticiales masonas, son tan sólo un brevísimo ejemplo de su capacidad para convertirnos en turistas.

En Asturias a pesar de la insulsa campaña "Asturias 2008" son varios los destinos religiosos, aunque 2 son el epicentro de esta razón viajera: Covadonga y el Camino de Santiago.

Así, visitar el mítico lugar en el que una aparición celestial y el talismán de una cruz colaboran en el 722 en la batalla de Covadonga, es reivindicar un lugar que hunde su tradición en el paleocristianismo astur, al tiempo que cumplir el rito de cualquier turista típico que visite Asturias. Mientras que seguir los pasos del rey -Alfonso II- que acude a la tumba del apóstol recién descubierta en lo límites de su reino entorno al 813, supone redescubrir el trazado mismo del Camino y sentir el abandono hacia el turista pobre. En definitiva 2 sucesos con un origen cuasimitológico acaecidos en una estrecha franja temporal de una época histórica decisiva, que hoy son motor de un pujante turismo temático en la región.

Los dos antes mencionados, y otros, entroncan con tradiciones y localizaciones "mágicas" marcadas por menhires y dólmenes desde antiguo, a lo largo de la geografía asturiana. Tras un largo proceso de aculturación, esos lugares fueron colonizados por la religión dominante, y presentan aún hoy ciertos rasgos comunes (tejos, entornos megalíticos, cultos particulares, toponimia...) en cuyas raíces se halla en ocasiones cultos animistas, que asocian elementos naturales con deidades.

Entre los muchos emplazamientos y fórmulas bajo las que pueden presentarse (monasterio, capillas, ermitas, basílicas...) algunos poseen mayor fuerza, devoción o raigambre, incluso ofrecen una explicación etimológica. Para quienes deseen acercarse a esta opción viajera desde una perspectiva cristiana, nada como acudir hasta alguno de los más reconocidos y comulgar en las ceremonias: Catedral y Cámara Santa (Oviedo), Virgen de El Acebo (Cangas del Narcea), Santuario de La Cueva (Infiesto), Santu Medé (Ribadedeva)...

Sin embargo un lugar destaca por encima de otros, tanto por su historia, entorno y antigüedad como por su relación con los 2 referentes destacados anteriormente: El Montsacro. Y razones no faltan para que continúe siendo centro de peregrinaje de buscadores de conocimiento:
  • La evidencia del significado que ha llegado hasta hoy: "Monte sacro", monte sagrado.
  • Existencia de un conjunto tumular próximo y yacimientos neolíticos en las inmediaciones.
  • Teonómia en las inmediaciones (Teleno o Aramo) vinculada a dioses prerromanos.
  • Reseñas históricas que sitúan aquí el acogimiento de importantísimas reliquias (santo sudario, vera cruz...) procedentes de Jerusalen-Toledo ante el acoso islámico en la Hispania visigoda, antes de su traslado (entorno al 840) a la recién declarada nueva capital del reino Oviedo (hacia el 792) por Alfonso II.
  • Presencia de "frateres"que custodian el lugar de modo feaciente desde el sg. XII.
  • Advocaciones de las capillas allí contruídas (sg. XIII) a Santiago y María Magdalena.
  • La Madalena, es topónimo vinculado al hallazgo de vírgenes negras, tal vez como encubierto culto a la Madre Tierra.
  • La presencia de una inusual ermita octogonal (Santiago) de clara inspiración templaria.
  • Ubicación en una atalaya natural dominando el acceso sur de la recién declarada capital Ovetus y el Camino de Santiago.
En fin, las pistas son muchas como para dejar pasar por alto este misterioso enclave que durante siglos vigiló el paso de peregrinos que bordeaban la enorme mole caliza del Montsacro en su camino hacia el Camino Francés, ya por los puertos de Pajares o Ventana, y al mismo tiempo protegía las valiosas reliquias de la cristiandad depositadas en la cercana Cámara Santa de Oviedo.