martes, 15 de diciembre de 2009

Turismo bélico, a golpes con la historia


Vida y muerte son procesos naturales de todo ser vivo. Entretanto siempre ha imperado la ley de la fuerza. Fuerza, y adecuadas herramientas para aplicarla hasta machacar al vecino, éste ha sido un argumento imbatible en la Historia de la Humanidad.

Y ¡ya está! a la vuelta de los años vendrá alguien a recuperar los escenarios históricos, a conocer las razones del conflicto, a iluminar la época y contarnos las micro historias con las que se teje la inconsistente urdimbre de la gran Historia. Un buen ejemplo de lo último sea el libro "Los Girasoles ciegos" de Alberto Méndez.

A lo que iba. Europa es un inmenso escenario de guerras, batallas o masacres para cualquier época (desde antes de la era cristiana -Grecia- hasta hoy -Chechenia-) y motivo (religión, sucesión, alianzas, colonial, preventiva, defensiva, ofensiva...). No importa el tamaño (familiar, civil, mundial), ni motivo (conflicto interno, lucha armada, limpieza étnica, guerrilla...), y la abundancia de léxico sólo confirma la complejidad y cinismo de un asunto tan simple.

Ahí están los turísticos escenarios normandos del Día D, el desastre napoleónico de Waterloo, la resistencia de Stalingrado, la humillación de Kosovo... gestas del mal llamado "arte de la guerra". Ahí también, la pasión de bloggers bien documentados y los desfiles militares del corte orgullopatrio o la aséptica recreación histórica. Ello sin mencionar la imbecilidad extrema de conocer insitu y en tu tiempo libre, cómo se mata la gente hoy en Eritrea, Palestina, Irak, Afganistán...

España no es ajena a esta tendencia y tiene sus propios museos, escenarios, obras artísticas, monumentos, celebraciones... inspirados en la guerra. Destinos, atractivos turísticos, con un destacada protagonismo en las estrategias turísticas territoriales: Museo del Ejercito, Numancia, El Alcazar, Belchite, Guerras Cántabras, Moros y Cristianos, Los fusilamientos del 2 de mayo, El Guernica, o los incontables monumentos dedicados.

En los últimos años ARAMA, se dedica a documentar la arquitectura militar asociada a la Guerra Civil en Asturias. Fruto de tan intenso trabajo cuentan con una interesante publicación, varias rutas entorno a este tipo de elementos y ahora también una web que identifica, cataloga y geolocaliza su trabajo.

Otros lugares se convierten en testigos aislados de para devolver a la memoria a los caídos en el silencio o bien en perpetuar el odio más allá de la muerte previo entierro cristiano. Así un paseo por el espectacular cementerio de La Carriona (Avilés) o San Lázaro (Oviedo) no dejan indiferente a casi nadie.

Se añaden a esta exquisita selección, otras huellas militares por estas tierras:
  • Lápida funeraria de Pintaius, astur trasmontano al servicio de Roma como signifer en la legión VII-Gémina y muerto en Germania en combate (réplica en el Castro de Coaña).
  • Covadonga, revuelta organizada, emboscada improvisada o voluntad divina (cualquier día a alguién se le cruzará por la cabeza una representación histórica, para júbilo de los hosteleros locales).
  • La memoria de los muertos, solos y en el olvido, en los montes asturianos o masacrados durante la guerra civil, en el sentido epitafio del Pozo Fortuna.
  • Las casamatas y bunkers aún en pie entorno a Oviedo, o las infinitas peñas de El Machuco, testigos de feroces luchas y cuerpos destrozados en lucha irracional.
  • Episodios de recreación histórica en Villaviciosa, Castropol y Grado.
  • La exhibición en el Día de las Fuerzas Armadas o el desfile el día de la patrona de la Guardia Civil.
Guerras asturcántabras, de reconquista, señoriales, medievales, carlistas... escenarios, estrategas, héroes, armas, ingeniería, honor... En el fondo y las formas, esa parafernalia sigue siendo parte del paisaje, para escarnio de la gente de paz.

Y para ir entrenando: airsoft, la consola o paintball.