jueves, 25 de febrero de 2010

Guía local de turismo. Todo cambia, para que todo siga igual


Después de los nervios en los exámenes, la incredulidad de compañer@s durante el proceso de habilitación e incertidumbres en esta fase de transición desde una etapa sin ley al cumplimiento de la norma, sólo queda echarle una ojeada a la prensa tradicional, para ver el revuelo creado y el desconocimiento con que se afronta el oficio de guía en Asturias.

Pues sí ya somos 85 los guías de turismo inscritos como profesionales de turismo habilitados en la Dirección General de Turismo -DGT-. ¡Qué bonito!
Sólo queda esperar: que la administración cumpla su propia normativa (algo de lo que Llanes ya se descuelga), que la regulación europea "Bolkestein" de liberalización de servicios no se nos venga encima en plena presidencia (las CC.AA. ya se mueven y Murcia ¿ya la aplica?) o que a internet se le fundanlos plomos y no ayude a divulgar y "democratizar" la labor del guía local... Vamos, toda una alineación de astros, una tormenta perfecta en el lugar adecuado.

Mientras, aquí, de los inscritos/habilitados como guías locales, unos 50 aparecen en la guía publicada por la DGT, si bien por diversos motivos pocos están disponibles. Lo cual no quita para identificar a quienes a partir de ahora deberían ser tenidos en cuenta para la realización de los servicios específicos que la propia normativa establece (ese fue su fin), así como otorgar una proceso de tránsito de quienes (como todos/as) sólo han tenido una oportunidad de revalidar en un examen lo que su experiencia avala, aunque parece que no existirá esta posibilidad hasta después del verano (como mínimo).
Así es de entender la posición de una empresa que prefiere la libertad de elegir a quien contrata, en función de su valía y no de un papel que la propia administración devalúa. Si bien contradice su interés inicial por regular un sector que ya le era propicio. Una empresa forjada en un entorno hostil, que no tiene pelos en la lengua y hace sonrojar a la propia administración regional en controvertidas declaraciones acerca de la presión y el lenguaje institucional. Pero tampoco hay que olvidar que si ha contribuido a llegar hasta aquí, lo mejor será adaptarse al nuevo escenario unas reglas para todos iguales, y "que cada palo aguante su vela".
Aunque tal vez, a la vista del panorama, deberíamos preguntarnos qué podemos hacer por la valorización de este oficio que en otros lugares sí tiene consideración y peso, más allá de la disputa por un trozo de papel. Un colectivo al que modestamente también represento y en el que lamento carencias en tecnología, innovación y viabilidad, para lograr una mínima estabilidad empresarial.
O bien pensar en la "ventaja" de ampliar miras y territorio profesional más allá del Pajares o Pirineos.

No hay comentarios: